Desde oriente hasta el mediterráneo, su fragancia, su ritmo, su forma nos despierta desde oriente hasta el mediterraneo al deleite, a la ternura y la sensualidad de lo simple. Ella es un susurro que suaviza fronteras, propias y colectivas, aquello que recordamos en la escucha calmada, en la intimidad. Su fuerza es la dulzura penetrante e ineludible del amor.
Mil jazmines cortaré.
Que serán divino ruego.
De perfumes, a tus pies.